Sigue el viaje del velero Piropo, con sus tripulantes Dani y Sandra, en su pretendido deseo de dar la vuelta al mundo por los trópicos.

Estancia en Fuerteventura y travesía de Puerto Corralejo (Fuerteventura) a Santa Cruz de Tenerife. Del 25 septiembre al 2 de octubre de 2011

 

      Hemos partido ya de Fuerteventura. Y con un poco de pena porque quizá nos hubiéramos quedado algunos días más, pero no ha podido ser porque en capitanía del puerto de Corralejo nos comentaron que los barcos que están de paso sólo pueden quedarse unos días, máximos seis o siete. El puerto es pequeño y está todo bastante ocupado, y además a partir de ahora, parece ser que empieza la temporada donde pueden haber temporales de sur a diferencia del resto del año donde los vientos vienen con más frecuencia de componente norte, así que las pequeñas barcas que normalmente están en boyas en el exterior, las meten al puerto para protegerlas. Conclusión, nos ha tocado buscarnos otro lugar. Es una pena, porque si bien habíamos visitado toda la isla y lo hemos visto bastante bien, nos hubiéramos quedado un par de días más, tranquilos. De todas formas, no insistimos mucho ya que el día que acababa el plazo había un buen parte para hacer una travesía a otra isla.

 

En Fuerteventura hemos tenido que alquilar, como en Lanzarote, un coche si queríamos conocer toda la Isla. La verdad es que el alquiler de los coches rompe un poco el presupuesto entre el alquiler y la gasolina, aunque la super 95 valga sólo 1 euro el litro, aproximadamente un tercio menos que en la península, pero es que no hay otra alternativa, especialmente en este tipo de islas donde lo más bonito es presenciar paisajes y lugares apartados. En Fuerteventura, los precios de los coches de alquiler son un poco más caros que en Lanzarote porque al parecer hay más competencia, y pese a que preguntamos en casi todas las casas de alquiler de Corralejo, no sirvió para mucho porque el precio era casi igual en todas y no bajaba de los 30 euros al día. Cuando hicimos todo el escrutinio y fuimos a reservar el coche, en varias nos dijeron que no tenían disponibles. Encima en una nos humillaron un poco. Todo había empezado bien, pero al preguntarnos la dirección en Corralejo y enterarse que estamos en un velero, nos dijeron que no nos lo alquilaban por ese motivo. Nos dieron unos argumentos un poco absurdos que afectarían igualmente a cualquier turista, independientemente de su residencia. Aparte de un poco humillante, la situación fue curiosa porque por una vez y a diferencia de la cultura popular que relaciona siempre e injustamente, velero con dinero, en esta ocasión habían relacionado, también injustamente, velero con poco dinero.

 

Con el cochecito que finalmente pudimos alquilar en el último establecimiento de los precios iguales, y que no ponían trabas a los que viven en un velero, nos fuimos en primer lugar a visitar las dunas de arena del Parque Natural de Corralejo. Desde allí, fuimos a la capital de Fuerteventura, Puerto del Rosario, a buscar una tienda náutica para encontrar una válvula de la conducción del váter que se nos había roto y que dirige lo que se deposita en el váter al mar o al depósito, según estamos navegando o en puerto. No encontramos lo que buscamos pese a que fuimos a cuatro sitios diferentes por lo que decidimos esperar a Gran Canaria o a Tenerife que supusimos que tendrían más cosas, y tirar lo del váter mientras tanto, al depósito.

 

A continuación continuamos hacía el sur, hacia la Península de Jandía, donde la guía dice que están las mejores playas no sólo de Canarias, sino del mundo. Tras la visita consideramos que el autor ha exagerado un poquito. Las playas están bien pero tanto como las mejores del mundo… hombreeeee. Aunque eso sí, son muy bonitas. Las playas de sotavento tienen una barra de arena delante muy curiosa que crea una laguna en medio mayor o menor según la marea esté alta o baja. Para gente mediterránea como nosotros, aunque hayamos visto en muchos lugares la diferencia de altura del mar según la marea, no paramos de sorprendernos cuando vemos las extensiones enormes de tierra que quedan al descubierto en la bajamar, o que se quedan tapadas en la pleamar.

 

Después de la visita, seguimos viaje hacía la playa de Cofete y de Barlovento, que está en la parte oeste de la península y a la cual hay que llegar, durante un largo tramo, por una pista sin asfaltar y en ocasiones muy estrecha. La playa es muy salvaje y larga, y aprovechamos para comer allí y darnos un baño. Está rodeada de las montañas más altas de la isla y Dani aprovechó para estudiar si por allí se podría subir al Pico de la Zarza (807 m.) que es de todas, la más alta. Lo descarta porque el último tramo de toda la cadena por ese lado es un absoluto cortado.

 

Tras la estancia en la playa de Cofete nos cruzamos de nuevo toda la isla, ahora de sur a norte, para volver a Corralejo para dormir placidamente en el suavísimo vaivén del Piropo.

 

Al día siguiente volvimos a cruzar la isla, pero ahora fuimos por la carretera del interior y visitamos los pueblos de La Oliva y Betancuria que fue la primera capital de la isla, para llegar muy cerca del pueblo de Morro Jable donde Dani inicia su excursión al Pico de la Zarza. Sandra, pese a que tiene muchas ganas de acompañarle, no puede mientras su rodilla no mejore del todo. Ahora ya no le duele, pero sí cuando se producen largas caminatas y casi inmediatamente si las pendientes de una bajada son fuertes. Así que, mientras Dani va a intentar subir el pico, Sandra se irá a inspeccionar mejor las playas de Sotavento. Sólo tienen un móvil por lo que quedan en el mismo lugar cuatro horas más tarde.

 

El día es muy claro, pero las cumbres de las montañas tienen una espesa capa de las típicas nubes orográficas debido al fuerte viento. Dani no sabe con seguridad el camino ya que sólo tiene de material un plano turístico general de la isla, pero por ese lado, no se aprecia ninguna dificultad excepto arriba del todo, en que la niebla le impedirá saber si cuando llegue a un pico, este es el más alto de la cadena o si es otro.

 

La ascensión se produce sin ningún problema, pero arriba el viento es fortísimo y Dani tiene que ir inclinándose todo el tiempo para un lado para contrarrestar la fuerza del viento. Las nubes corren a toda velocidad y la visibilidad se reduce a unos pocos metros. La temperatura es baja pero dada la poca altitud, es perfectamente soportable con el atuendo veraniego de Dani, bañador, camiseta y zapatillas. Finalmente, Dani llega a la cresta desde donde oye el mar aunque no puede ver nada, sólo el comienzo de un precipicio del que ignora su altura por la reducidísima visibilidad. Desde allí, continúa la cresta hasta que llega a un sitio que cree que es el más alto y que tiene un gran mojón que parece confirmarlo. Se hace unas fotos pero le extraña que no haya un punto geodésico por lo que continúa por la cresta aunque desde el mojón hay una importante bajada. Al poco, la cresta vuelve a subir y asciende todo lo antes bajado y un poco más, y allí, por fin, está el punto geodésico que confirma la cumbre. Dani se hace las fotos de rigor y baja rápidamente y a buen ritmo, para intentar llegar a la hora convenida con Sandra. Por fin y casi al segundo, Dani llegó al lugar de encuentro a la hora acordada.

 

Sandra mientras tanto, se había ido de exploración a las playas de Sotavento. Descubrió una muy bonita, con aguas turquesas y arena blanca muy fina que incluso se acumulaba formando pequeñas dunas. En la playa, como en el resto de playas de la isla, había gente nudista, sobretodo de edad avanzada, pero también había gente con ropa, y ambos grupos compartían la playa sin ningún problema. La playa tenía pequeños refugios del viento consistentes en pequeñas paredes circulares formadas por rocas volcánicas, redondas y negras, y allí pasó Sandra agradablemente el rato hasta que acudió a recoger a Dani.

 

Ya juntos, nos dirigimos a otra playa de Sotavento, también muy bonita en la que se veía claramente la barra de arena que la protegía. En ella había gente practicando windsurf, unos aprendiendo dentro de la barra de arena, y otros fuera en mar abierto, algunos con mucho nivel. Y desde allí, fuimos a ver el faro de Morro Jable y el pueblo de Cotillo, muy cercano a Corralejo. A este último llegamos con el ocaso, justo para poder verlo. Después volvimos al puerto.

 

Al día siguiente nos dedicamos a planificar los siguientes días. Llamamos a todos los puertos de Gran Canaria que era en principio nuestro siguiente destino, pero al parecer, no había ningún sitio disponible. Ello es debido a que la regata ARC se inicia desde allí. Esta regata aglutina a gran parte de los veleros que cruzan el atlántico cada temporada y cada año, en estas fechas, como ya habíamos leído, encontrar sitio en ciertos puntos de Canarias, y en especial de Gran Canaria, es muy difícil. Pero sin mucho problema, decidimos que nuestro próximo destino sería Tenerife y más tarde, visitar la isla acercándonos en todo caso con un ferry. Así, llamamos a varios puertos de Tenerife y parece ser que en esta isla no hay excesivo problema de amarres por lo que ya tenemos claro donde pasaremos como mínimo, los próximos días.

 

Aprovechamos también el día para buscar un ciber, actualizar la página web y consultar la meteorología para el viaje que queríamos hacer al día siguiente, Isla de Lobos.

 

La Isla de Lobos es una pequeñísima isla al norte de Fuerteventura de escasos 6 kilómetros cuadrados. Forma parte del Parque Nacional “El Parque Natural de las Dunas” y está casi intacta de la mano del hombre. Le separara del puerto de Corralejo un estrecho canal de unos tres kilómetros de anchura llamado El Río. No obstante la proximidad, habíamos leído que con viento de nordeste, éste se encañona a través del estrecho y si se forma algo de oleaje, es imprudente navegar por ese estrecho incluso con un velero.  Y nosotros encima no queríamos pasarlo con el velero, sino con la pequeña zodiac y su motorcito de 2 CV. El motivo de preferir ir con la zodiac es que cuando llegásemos allí, podríamos dejar la embarcación encima de la playa y olvidarnos de ella mientras que con El Piropo, siempre tendríamos la incertidumbre, aunque poco probable, que el ancla garrease.

 

 La previsión nos tranquilizó porque aunque preveía un viento de nordeste, era muy débil. Así que preparamos unos bocadillos y bebidas, y salimos con nuestro rayo marino.

 

El Puerto de Corralejo es muy pequeñito pero tiene tres patrulleras enormes de la Guardia Civil. Pasar por al lado de ellas con los agentes en sus cubiertas con la pequeña embarcación te da cierta inquietud porque no creemos que legalmente se pueda hacer una travesía así con una embarcación tan pequeña, además de que seguramente, tendríamos que llevar algún equipamiento que no llevábamos. Pero así está el sistema, se ha normativizado tanto todo que al final el maremagnum legislativo existente produce que se cree lo no deseado, inseguridad jurídica y que nadie tenga claro lo que puede o no puede hacerse. Y es más, en ocasiones, cuando lo sabes, se dan situaciones realmente absurdas. En fin…

 

En esas estábamos, con nuestra pequeña zodiac cruzando el Puerto de Corralejo y doblando el dique del puerto cuando vimos relativamente cerca uno de los Ferrys que une Corralejo con Lanzarote. -¡Que suerte! ¿Quién tendrá preferencia? Mejor nos apartamos, por la cuenta que nos trae, más porque no creo que se nos vea demasiado a unos centímetros del agua.-

 

La ida se produce lenta pero agradable y llegamos a la pequeña bahía que teníamos como destino y que contiene una playa de fina y blanca arena. Al estar en bajamar, la bahía está casi cerrada por una barrera de arrecifes que debemos pasar levantando la barca. Ya dentro de las tranquilísimas aguas de la laguna llegamos a la playita que tiene algunos turistas que vienen con barcos que se dedican a traerlos.

 

Dejamos la barca bastante metida en la playa para asegurarnos que la pleamar no la alcance, y tras bañarnos en la bonita playa y comer un poco, nos dedicamos a dar  una vuelta por la isla y a hacerle fotos a todo. Visitamos el pequeñísimo centro de visitantes y conocimos que de allí era la madre del escritor Alberto Vázquez Figueroa, y que éste, pasó allí parte de su infancia y por eso parte de su primera novela, Océanos, hace alusión a la Isla. Precisamente a Sandra le había regalado su madre esa novela al partir y ya la había leído.

 

Más tarde volvimos a la playa y Dani se fue a subir el Monte de la Caldera de 108 metros que estaba muy cerca y se sube en un momentín, y a la vuelta, como ya era un poco tarde, emprendieron la travesía de vuelta.

 

La vuelta fue más incómoda que la ida porque soplaba un poco más de viento y este venía de proa. Las olas, al chocar con la proa, rociaban la parte delantera de la zodiac en la que precisamente estaba Sandra. Menos mal que lo habíamos previsto y Sandra llevaba un Goretex para taparse un poco. A pesar del viento, las olas y la poca potencia del motor, se pudo avanzar en la buena dirección, aunque poco a poco, al Puerto de Corralejo. Allí, tras ducharnos y cenar en el barco, salimos a dar una vuelta y tomar algo aprovechando que era viernes por la noche y parecía que había animación.

 

Al día siguiente tras estibar todo y cargar depósitos, abandonamos Corralejo con nuestro Piropo rumbo a Santa Cruz de Tenerife. Nos supo mal no poder despedirnos de los únicos compañeros de pantalán pero no estaban en el barco. Eran una pareja inglesa bastante mayor que parecían estar viajando como nosotros. Nuestro patético inglés y su casi nulo español, hacían que simplemente compartiéramos sonrisas, saludos, y pequeñas frases. Esperemos mejorar un poco con los idiomas.

 

La travesía comenzó bien con un ligero viento que nos venía de través. La previsión era de poquísimo viento de dirección variable así que tener un poco de viento ya nos venía bien.

 

Dani decidió echar el curry más que por comer pescado, por comprobar si funcionaba el aparato. La verdad es que sólo lo habíamos echado en dos ocasiones anteriormente y en uno pescamos el bonito que ya os contamos y en otro perdimos el anzuelo porque algo se lo había llevado. En esta ocasión, se confirmó que el aparato funciona sin lugar a dudas. A las dos horas ya estaba flotando la tabla japonesa que avisa que algo ha picado. Tras recoger la línea, vimos que había picado algo muy dorado que suponemos será un dorado, o una dorada (no sabemos si es lo mismo), u otro pez. El tamaño no estaba mal para nosotros dos y se notaba que teníamos un poco más de experiencia porque preparamos un bidón grande para hacer allí la matanza y no manchar tanto como la otra vez. Aunque bueno, al principio la idea del bidón era intentar mantener el pez con vida y que se mantuviera lo más fresco posible hasta la noche sin tener que encender la nevera, pero el pobrecillo, simplemente de la pesca ya estaba moribundo y al poco de estar en el bidón falleció.

 

Por la noche, Sandra estaba un poco mareada. Es curioso el mareo, Dani normalmente es el que más se marea, pero un día que el mar casi está plano, es Sandra la que se marea. Estaba bastante mal por lo que Dani decidió ser esa noche el cocinero oficial del barco y preparar al horno con su receta secreta “A la Daniel” el pescadito capturado. Sacó la bandeja del horno, puso una buena cantidad de aceite, y puso el pescado en medio y a esperar. Al rato decidió darle la vuelta al pescado y parte de la piel se quedó en la bandeja y eso que le parecía que no se había pegado. Sandra intentaba darle alguna indicación desde fuera, pero la receta “A la Daniel” sólo la conocía el propio cocinero, así que no quiso escuchar nada. Al final el pescado quedó perfecto de sabor, aunque quizá la presentación no se corresponda con los cánones de la cocina de vanguardia… ni tampoco de la tradicional… ni de ninguna, pero bueno, lo importante es que el pescado estaba buenísimo. Aunque también es cierto que esa opinión sólo la tiene el cocinero porque Sandra, aunque lo intentó, estaba tan mareada que no le apetecía ni comer un poco. Así que Dani, poco a poco, y sabiéndole mal que se tirara nada del pescado, se zampó el sólo los casi dos palmos que tenía.

 

 Tras la cena, el viento cayó del todo, apenas había un par o tres de nudos, así que no hubo otro remedio que poner el motor. Además, con el poco viento que había habido durante el día, habíamos avanzado poquísimo por lo que si queríamos llegar antes de la noche del día siguiente, debíamos ir a una media de cuatro nudos y medio como mínimo.

 

Ya de noche, presenciamos un nuevo entretenimiento, el plancton brillando. Lo habíamos presenciado con anterioridad pero esta noche, entre la tranquilidad del mar y la gran cantidad de plancton que debía haber, la iluminación era espectacular. El verde fosforito alcanzaba toda el agua que el barco removía por los costados y por la popa. Y si no fuera suficiente, al poco aparecieron en la popa unos delfines que dejaban estelas de color brillante. Fue espectacular y son esas cosas que te hacen disfrutar aún más de un viaje como este. Hicimos varias fotos pero en ellas no se puede apreciar casi nada de lo que realmente presenciamos.

 

El día llegó y con él no llegó el viento por lo que continuamos a motor. Habíamos dejado a babor Gran Canaria y hasta que no estuvimos muy encima no vimos Tenerife en el que se intuía entre las nubes, muy alto, el Teide.

 

Y ya a punto de entrar en la Marina del Atlántico en Santa Cruz, vimos a varios Calderones comunes que se dirigían perpendiculares a nuestro rumbo. Decidimos seguirlos un poco y navegar con ellos en paralelo. No parecían molestos y ellos continuaron como si nada. Al poco, cambiamos de rumbo y nos dirigimos ya al puerto.

 

Para entrar en la Dársena de los Llanos que es donde está la Marina del Atlántico, hay que enfilarse hacía el característico auditorio proyectado por Calatrava. Una vez dentro, comprobamos que también habían allí varios veleros equipados para hacer largos viajes y todos con banderas extranjeras.

 

Nuestros planes para las próximas semanas no están claros aunque seguramente nos quedaremos por aquí bastante tiempo y arreglaremos y prepararemos el velero con alguna cosilla que le falta sobretodo en cuestión de predicción de meteorología que de ahora en adelante será más difícil tener acceso navegando a alguna predicción. También atenderemos visitillas esperadas y visitaremos con unos Gran Canaria en ferry y con otros, Tenerife. Y con el resto de islas quizás vayamos a las más lejanas también con ferry, ya solos, y a las otras, quizá, con el velero pero ya en noviembre, justo antes de dirigirnos a Cabo Verde. Pero bueno, ya lo iremos pensando, que la suerte que tenemos es que podemos ir haciendo según nos apetece.

 

Como siempre os ponemos a continuación las fotos de nuestra estancia en Fuerteventura y la travesía hasta Santa Cruz de Tenerife. Esperemos que os gusten.

 

Un abrazo.

 

   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   

 

6 comentarios a “Estancia en Fuerteventura y travesía de Puerto Corralejo (Fuerteventura) a Santa Cruz de Tenerife. Del 25 septiembre al 2 de octubre de 2011”

  • Hola!!!
    Me alegro de q vaya todo bien y de q estéis disfrutando de vuestra estancia en las islas, ya veo q aprovecháis a tope cada lugar, q envidia! las fotos son chulísimas y las del plácton ni os cuento! debía ser espectacular poder verlo en vivio y en directo ;-) q guay.
    Muchos besos! aquí esperamos con ganas noticias de nuevo!

  • Pero bueno ¿cuándo vais a volver a Fuerteventura? Si hace falta un coche, pues se paga. Lo que cuenta es que disfruteis y os empapeis del lugar para que, con vuestro relato, compartamos vuestra experiencia, aunque sólo sea un poquito.
    A mi me daba más miedo que a la Guardia Civil le pareciera que os dedicabais al transporte de mercancias de dudosa procedencia y discutible legalidad y se le ocurriera perquirir (puede que la isla quedara fuera de su jurisdicción -no me hagais mucho caso, no soy yo el abogado).
    La dorada "A la Daniel" tiene muy buena pinta. Ardo en deseos de conocer los secretos de su elaboración. Espero que no sea imprescindible capturarla en el océano… ¿cuánto tiempo estareis por las Canarias? Dan ganas de coger el avión (ahora que aún estais cerca), pero sólo tengo el puente de noviembre…
    Bueno, voy progresando. Cada vez necesito menos el diccionario.
    calderón: cetáceo de hasta cinco metros de longitud, de cabeza voluminosa, casi globosa, y de aletas pectorales estrechas y largas. Es de color blanquecino por debajo y negro por encima, suele ir en bandadas y se alimenta principalmente de calamares.

  • Dani, el pescado tenía muy buena pinta, sobre todo, viendo la cara que ponías cuando te lo estabas comiendo. Sandra, esos mareos se deben al mar (plano por cierto) o a otra cosa…….je je je yo siempre igual eh?? Ya veo que estáis de lujo conociendo y explorando de todo y más. Que os lo sigáis pasando muy bien. Besitos a los dos.

  • Hey pareja….que tal?? lo estais llevando chupi no? espero que todo uncione y bien jejeje
    que sepas que la regata ARC sale el 20 de noviembre de las Palmas, es por si quieres cruzar con ellos que seran 250 barcos mas unos 150 de añadidos, si no quieres salir con ellos mejor que bajes hasta Cabo Verde
    Bueno….seguiré atento a vuestros relatos, suerte
    Albert

  • OLE QUE CRACKS !!! MUY BIEN !! Me alegro que os vaya todo fenomenal y así me gusta seguir subiendo montes a mi salud !!! JEJEJEJE !! Ahora a por el Teide !!

  • que fotos mas chulas cariño, se nota que lo estais pasando mal, jajajajaja, un besote preciosa.

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